La agresividad en los perros como consecuencia  de la ansiedad

 

 

 

Anzola Delgado,Bernadette

 

Departamento de Producción de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.

 

Integrante del equipo de investigación del Servicio de Etología Clínica. Departamento de Producción Animal. Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

 

banzola@ucla.edu.ve

 

 

 

RESUMEN

 

La mayoría de los trastornos de conducta están relacionados con la ansiedad, la cual padece el animal adoptando un comportamiento de preparación y respuesta a una situación indeseable. La agresividad está entre los problemas más frecuentes relacionados con la ansiedad que cursa con un desequilibrio neuroquímico. Es así como se ha demostrado que existe una relación entre bajas concentraciones de serotonina a nivel cerebro espinal y el incremento de la agresividad en los perros.

 

Palabras clave: ansiedad, agresividad, comportamiento, perros

 

SUMMARY
Most behavioral disorders are related to anxiety, which the animal suffers adopting behavior of preparation and response to an undesirable situation. Aggressiveness is among the most frequent problems related to anxiety that occurs with a neurochemical imbalance. Thus, it has been shown that there is a relationship between low concentrations of serotonin at the spinal brain level and the increase of aggressiveness in dogs.

 

Key words: anxiety, aggressiveness, behavior, dogs

 

 

 

INTRODUCCIÓN:

 

Los expertos en etología trabajamos arduamente por conseguir salud emocional de los animales, preservar y mejorar la relación hombre-animal e incluso hoy día nos enfocamos hacia una mejoría integral del bienestar del perro y del hombre en conjunto.

 

Cada día la profesión evoluciona, apareciendo especialidades dentro de la misma que incluyen a terapeutas, entrenadores y veterinarios psiquiatras. Todos estos tienen un rol según su especialidad, y los resultados de la terapéutica, dependen en gran parte, del trabajo integrado de cada uno de estos especialistas. Los problemas del comportamiento, corresponden generalmente a múltiples factores que intervienen en la aparición y en la evolución de los mismos y que deben ser considerados y tratados por cada uno de los especialistas según su rol en el campo de la etología.

 

En este sentido, por el bien de nuestros pacientes, los médicos veterinarios estamos en el deber de aprovechar los conocimientos de los diferentes especialistas y evitar en lo posible tratar las patologías del comportamiento como hechos aislados, obviando que son manifestaciones de un desequilibrio neuroquímico influenciado por muchos factores. La visión integrada, promete mayores logros y reduce los altos índices de fracasos en la terapéutica.

 

GENERALIDADES:

 

Las alteraciones del comportamiento en los perros representan un serio problema que amenaza la integridad física y el bienestar general del perro,  de las personas y de otros animales de su entorno. De esta manera, los estudios enfocados a resolver problemas de comportamiento animal, indirectamente están contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas que forman parte de la familia, incluso de la comunidad; así mismo, reducen el riesgo de exclusión de la mascota del hogar, porque lamentablemente una gran parte de los perros con problemas de conducta, principalmente los perros agresivos, terminan con la eutanasia o el abandono.

 

La ansiedad es un motivo habitual de consulta en la Psiquiatría Animal. De los pacientes que son atendidos en el Servicio de Etología Clínica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, aproximadamente un 88% son animales que presentan desordenes relacionados con la ansiedad (Ibáñez y Anzola 2011). Además, podríamos decir, que la mayoría de los trastornos de comportamiento en estos perros cursan con agresividad, la cual es el problema  de comportamiento más frecuente en perros a nivel mundial.

 

La agresividad es un fenómeno frecuente muy complejo sobre el cual ejercen una poderosa influencia los estímulos procedentes del medio ambiente externo y el aprendizaje, pero sin duda los procedentes del medio interno, como son la motivación y el estado emocional, en donde ejerce una influencia determinante la ansiedad.

 

Se ha calculado que en los EEUU aproximadamente 2 millones de personas son mordidas por perros cada año y que por esta causa se producen 10-16 muertes. Esto hace de la agresión canina un importante problema de salud pública (Landsberg, 1998).

 

 

 

PRINCIPALES CAUSAS DE  LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

 

Los problemas de conducta en los perros que involucran ansiedad, están relacionados con un desequilibrio neuroquímico. El desajuste se origina fundamentalmente por cuatro causas:

 

1.      La ausencia del acostumbramiento a los estímulos que provocan el comportamiento. Aquí ejerce un papel fundamental  la etapa de socialización donde el animal adquiere, en la práctica, a través de la entrada de información por la vía sensorial, un incremento consecuente de las capacidades cognitivas  y de las habilidades para comprender y desenvolverse adecuadamente en el medio ambiente externo.

 

 2.      El aprendizaje, bien sea adquirido, a través de experiencias adversas, o el que ha sido involuntariamente inducido por el dueño en situaciones en las cuales refuerza el comportamiento agresivo cuando adopta determinadas actitudes ante situaciones concretas, por ej., en caso de agresividad por miedo cuando el dueño trata de apaciguar al perro frente al estímulo.

 

 3.      La motivación: la conducta está en gran parte determinada por necesidades hedónicas. Si entendemos que los organismos son sistemas de conductas establecidas (pre-tipificadas) por mecanismos hereditarios y por mecanismos de aprendizajes. Estos patrones de conducta pueden activarse y manifestarse por la acción de hormonas que provienen del organismo y por la acción de impulsos sensoriales que provienen del exterior. Así mismo, debemos tomar en consideración que la posibilidad del perro de realizar los comportamientos típicos de su especie, ha sido coartada por la domesticación, se le ha limitado el comportamiento de defensa del territorio, el comportamiento exploratorio, entre otros muy importantes, esto supone para el perro un estado de frustración y generación de estrés.

 

4.      Base fisiológica u orgánica, que puede estar relacionada con la genética en algunos casos. Algunos perros suelen demostrar un umbral de tolerancia bajo, éstos además suelen ser anormalmente reactivos (Hart y col., 2009).

 

 

 

MANIFESTACIONES DE LOS SIGNOS ANSIEDAD

 

Los síntomas característicos son muy variables, apareciendo frecuentemente nerviosismo, temblores, tensión muscular y palpitaciones entre otros. Estos signos pueden presentarse en absoluta ausencia de cualquier estímulo provocador.

 

Como referencia diagnóstica podemos utilizar la información aportada por Diez (1991) quien agrupó los síntomas de la ansiedad generalizada en cuatro unidades conceptuales, para ayudar a comprenderlos mejor. Éstos también pueden aplicarse en la ansiedad generalizada en perros, según nuestro criterio, ya que se observan con cierta facilidad algunas de las señales o signos que se describen a continuación:

 

1. Expectación aprensiva. El paciente se encuentra aprensivo, generalmente preocupado y rumiativo. Anticipa que algo malo va a ocurrirle a él (desmayarse, perder el control o morirse) o a personas próximas de su entorno (enfermedades, accidentes). Aparece inquietud interna, desasosiego, vivencias de amenazas, temores difusos, inseguridad, sensación de vacío, presentimiento de la nada y disolución del yo.

 

2. Tensión motora. Refieren encontrarse temblorosos, inquietos, sobresaltados, con estremecimientos, tensos, sujetos a dolores musculares, fácilmente fatigables e incapaces de relajarse. También se detecta parpadeo frecuente, ceño fruncido, cara tensa, marcha inestable, hiperactividad, nerviosismo e inquietud. La característica común subyacente es un tono muscular estriado aumentado. Las manifestaciones conductuales pueden ir desde la excitación extrema hasta la inhibición estuporosa, en casos extremos e infrecuentes.

 

3. Hiperactividad autonómica. Palpitaciones, disnea, náuseas, poliaquiuria, mareos, sudoración, algias abdominales, temblor y piel fría y húmeda. A ello habría que añadir también midriasis, vasoconstricción, diarrea y opresión precordial.

 

4. Vigilancia y escrutinio. La expectación ansiosa puede manifestarse como “conductas de centinela”. El paciente está nervioso, impaciente, irritable. Hay un comportamiento de alerta, hipervigilancia, dificultad para la acción, insomnio, sueño interrumpido y evidente fatiga al despertar.

 

En el caso del perro no es posible saber si tiene algún pensamiento premonitorio, sin embargo, es evidente una actitud aprensiva en la mayoría de los casos que llegan a consulta y que son diagnosticados con ansiedad.

 

MANIFESTACIONES DE LOS SIGNOS DE AGRESIVIDAD

 

Pageat (2000) define a la agresividad como un estado reaccional caracterizado por una mayor probabilidad de desencadenar una agresión. El sujeto agresivo reacciona con mayor frecuencia que otro, produciendo agresiones. La agresión engloba a una gran variedad de conductas desde sutiles gestos o posturas corporales y expresiones faciales, hasta ataques explosivos (Landsberg, 2003).

 

RELACIÓN DE LA ANSIEDAD CON LAS MANIFESTACIONES DE LOS TRASTORNOS DE COMPORTAMIENTO

 

Se han propuesto diversas definiciones para los desordenes de ansiedad, que dependen de las interpretaciones de los diferentes autores. Generalmente se admite que la mayoría de los trastornos de conducta están relacionados con la ansiedad. Overall (1997) indica la relación que existe entre el estrés y la aparición de ansiedad. Por otro lado, la ansiedad es la anticipación aprensiva de un estímulo o situación que el animal percibe como impredecible o peligroso, adoptando un comportamiento de preparación y respuesta a una situación o estímulo que podría ocurrir (Beata y col., 2006). En la ansiedad generalizada el animal exhibe una constante y creciente reactividad, vigilancia y exploración, y una gran actividad motora que interfieren con una interacción social normal. Cuando la ansiedad es permanente, altera de forma continua el comportamiento del sujeto y se manifiesta por un estado de inhibición asociado a la producción de actividades substitutivas (Pageat, 2000). Cuando el medio ambiente es carente de estímulos o muy pobre, aparecen los signos indicados con mucha frecuencia, sin que exista cualquier otro estímulo provocador.

 

La ansiedad es patológica cuando se mantiene o aumenta de forma endógena sin que las condiciones del entorno lo propicien, volviéndose inmanejable por el perro. Este tipo de ansiedad presente en las patologías como las fobias, la ansiedad por separación y muchas formas de gestión del miedo, produce que el perro entre en una espiral de autoestimulación que le impide alcanzar un estado de tranquilidad y homeostasis. Este tipo de ansiedad requiere ser tratada farmacológicamente, de no ser así, podría llegar a generar un empeoramiento de las conductas con las que está asociada, e incluso depresión.

 

Los problemas más frecuentes relacionados con la ansiedad son: la ansiedad por separación, la ansiedad generalizada, la agresividad, los miedos, las fobias, y los trastornos obsesivo-compulsivos (Overall, 1997).

 

 

 

RELACIÓN ANSIEDAD-AGRESIVIDAD

 

Tipos de manifestaciones de la ansiedad

 

El estado ansioso puede manifestarse bajo formas clínicas muy diferentes, sin embargo el análisis de los cuadros clínicos de pacientes ansiosos conduce a describir 3 grandes tipos de manifestaciones de ansiedad, caracterizadas todas por la implicación de los sistemas monoaminérgicos. Estas se pueden caracterizar por signos de agresividad, neurovegetativos y la asociación inhibición-actividades sustitutivas (estereotipias). Tenemos entonces:

 

1.      ANSIEDAD PARÓXISTICA:

 

Es de corta duración y se manifiesta por accesos bruscos. En este caso cuando se ha recurrido al bloqueo de los receptores betaadrenérgicos (uso de propanolol) se observa la supresión de los síntomas. Ésta aparece estable en el tiempo. Algunos perros terminan por evitar los lugares o las situaciones en las cuales han padecido varias crisis. Este cuadro clínico no evoluciona hacia ninguna otra forma de manifestación clínica.

 

2.      ANSIEDAD INTERMITENTE:

 

Se observan desórdenes de comportamiento prolongados, entrecortados con  períodos de remisión. En la clasificación de los individuos, según la respuesta farmacológica, se observan 3 grupos de pacientes: un primer grupo con una buena sensibilidad al uso de betabloqueantes (propanolol); un segundo, con mejoría después de la administración de inhibidores dopaminérgicos (triaprida) o de drogas alfa-2-agonistas noradrenérgicas (clonidina) y el tercero, mejoran con la administración de drogas que asocian una actividad dopaminérgica y serotoninérgica. En ausencia de tratamiento un 70% de los casos evolucionan a ansiedad permanente que como explicaremos se caracteriza principalmente por la exacerbación de actividades sustitutivas, la inhibición del comportamiento exploratorio en un entorno desconocido y por la aparición de estereotípias y la pérdida de iniciativa.

 

El paso a la ansiedad permanente bajo el efecto de un proceso de inhibición no es la única evolución posible. De hecho, poco más del 10% de los casos evolucionan hacia una hiperagresividad secundaria por un proceso de instrumentalización de la agresión por miedo o irritación. La otra vía evolutiva  está constituida por curas espontáneas, la cual parece es debida a una mayor facilidad por parte de los dueños para soportar sin intervenir las agresiones por miedo de los perros, principalmente de razas pequeñas. Finalmente una parte importante de perros con ansiedad intermitente son eutanasiados debido al peligro que suponen para el entorno.

 

3.      ANSIEDAD PERMANENTE:

 

Estado de ansiedad continua. En este estadio existe una primera clasificación de animales que mejoran con la administración de moduladores del sistema noradrenérgico, entre estos algunos son sensibles a los betabloqueantes y otros a los alfa2agonistas. El segundo grupo responde bien a las drogas que inhiben a los receptores 5HT1A (trazodona) y el tercero responde bien a la utilización de moléculas facilitadoras de la trasmisión dopaminérgica (benzamidas a dosis bajas, selegilina).

 

Esta se caracteriza por la exacerbación de actividades sustitutivas, la inhibición del comportamiento exploratorio en un entorno desconocido y por la aparición de estereotípias y la pérdida de iniciativa.

 

La ansiedad permanente, aunque en menor grado que la paroxística, constituye, un cuadro clínico muy estable (Pageat, 2000).

 

Más del 60% de los pacientes se estabilizan en este estadio, mientras que un 20% evolucionan hacia depresión y un 8% hacia distimia (alteración del humor caracterizada por períodos de hiperexcitabilidad imprevisibles y no adaptativos con pérdida del control de las respuestas agresivas).   El 11% restante lo representan animales que pueden sanar espontáneamente o son eutanasiados (Pageat, 2000).

 

En las tres etapas de la ansiedad descritas por Pageat (2000), los perros manifiestan agresividad fundamentalmente durante la ansiedad intermitente. Las agresiones irritativas y por miedo son frecuentemente observadas en este caso. Igualmente en la ansiedad por desritualización (cuando los perros tienen que cambiar de grupo y por lo tanto tienen que aprender nuevos rituales de comunicación en mudanzas, refugios, después de la muerte del propietario, etc) y en la ansiedad de privación, y cabe destacar que rara vez en la ansiedad de separación pueden presentarse signos de agresividad (Beata, 2006).

 

Es importante considerar que se ha demostrado que existe una vinculación entre bajas concentraciones de serotonina a nivel cerebro espinal y el incremento de la agresividad (Brown et al., 1979). La relación entre la conducta agresiva y los bajos niveles de serotonina es interesante, al analizar la relación entre la ansiedad y la agresividad. Pues bien, en estudios hechos en humanos se ha determinado que los pacientes ansiosos tienen también una serotonina plasmática disminuida, de ahí que la mayoría de los tratamientos para las crisis de ansiedad se basan en drogas serotoninérgicas, como la fluoxetina, un bloqueante específico de la recaptación de serotonina (Vallejo y Díez, 1991).

 

Otros autores como Reisner (2006) también relacionan la ansiedad y la agresividad cuando explican que los perros que muerden a sus dueños, aún dentro de un contexto social, su motivación puede estar basada casi enteramente en la ansiedad que padecen. Algunos tipos de comportamientos agresivos han sido reducidos en frecuencia e intensidad con el uso de drogas psicotrópicas que incrementan los niveles de serotonina (Fuller, 1996; Oliver et al., 1995). Por otra parte, la Asociación Americana de Psiquiatría no considera la agresividad de los humanos como una categoría diagnóstica separada, la agresión constituye el principal problema dentro de una gran variedad de condiciones psiquiátricas, lo cual, según  Dodman y Shuster (1998) también es de aplicación en medicina veterinaria.

 

CONCLUSIONES

 

·         La aparición de la ansiedad es un estado patológico mayor, que invalida considerablemente al paciente, pues modifica profundamente las relaciones que el perro establece con el entorno, sus congéneres y el hombre. Los pacientes con ansiedad se vuelven irritables y pueden desarrollar con facilidad agresividad (Pageat, 2000).

 

·         La agresividad constituye el principal problema dentro de una gran variedad de condiciones psiquiátricas, no se puede considerar como una categoría diagnóstica separada.

 

·         Las curas espontáneas, de los casos de ansiedad intermitente al parecer son debidas a una mayor facilidad por parte de los dueños para soportar sin intervenir las agresiones por miedo de los perros,  y que se dan principalmente en perros de razas pequeñas, porque suponen un menor riesgo. Esto apoya la teoría de que gran parte de las manifestaciones de la agresividad en los perros, tiene como causa fundamental la ansiedad, que a su vez se presenta como un conjunto mórbido homogéneo que es sostenido y producido por un mismo proceso neurofisiológico, que consiste en una desorganización de los sistemas monoaminérgicos. En este sentido, el factor genético podría ser condicionante a la susceptibilidad de algunas razas a determinados tipos de ansiedad, más que a la agresividad.

 

·         Para el tratamiento y el control de la agresividad es indispensable considerar como primer paso el control y tratamiento de la ansiedad, enfocándose a restablecer el equilibrio del sistema monoaminérgico. Sin un restablecimiento de este equilibrio neurofisiológico, no será posible alcanzar una mejoría estable de los trastornos de agresividad.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Beata, C., Horwitz,D., Bowen, J., Fatjó, J., Palestrini, C. 2006. Como detectar y tratar la ansiedad en el gato. Focus Royal Canin. Edición especial. Francia.

 

Brown GL, Frederick K. Goodwinb FK, Ballengerc JC, Goyerd PF, Majore. LF. 1979. Aggression in humans correlates with cerebrospinal fluid amine metabolites.Psych Res. 1:131-139.

 

Diez, C. 1991. Clasificación de los trastornos de ansiedad. En: J. Gastó C. Trastornos afectivos: ansiedad y depresión. Salvat Editores S.A. España.

 

Dodman, N.,  Shuster L. 1998. Psycopharmacology in animal behavior disorders. Blackwell Science, Malden, MA, p. 18.

 

Fuller R.W. 1996. The influence of fluoxetine on aggressive behavior. Neuropsychopharmacology. 14, 77-81.

 

Hart, B., Hart, L., Bein, M. 2009. Tratamiento de la conducta canina y felina. Editorial Intermédica.

 

Ibáñez, M., Anzola, B. 2011. Anxiety Disorders In Dogs. En: Anxiety Disorder / Book 2, Intech. ISBN. 978-953-308-98-5. 

 

Landsberg, G., Hunthausen, W., Ackerman, L. 2003. Handbook of Behavior Problems of the Dog and Cat, 2nd ed. Elsevier Saunders. Philadelphia, p. 198.

 

Oliver B, Mos J, vanOorsschotr R, Hen, R., 1995. Serotonin receptors and animal models of aggressive behavior.  Pharmacopsychiatry. 28 (Suppl.2), 80-90.

 

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Pageat, P. 2000. Patología del Comportamiento del Perro. Pulso Ediciones S.A. 2000. España.

 

Reisner, I., 2006. Visión General de la Agresión. In: Horwitz, D., Mills, D., Heath, S. (Eds), Manual de Comportamiento en Pequeños Animales. Ediciones, Spain, p. 299.

 

Vallejo, J; C, Díez. Etiopatogenia. En: Vallejo J, Gastó C. 1991. Trastornos afectivos: ansiedad y depresión. Salvat Editores S.A. España.

 

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